LA CONVERGENCIA DE MEDIOS: LA FALACIA DE LA CAJA NEGRA

En esta nueva entrada y en las siguientes haré referencia y comentaré parte del siguiente documento propuesto para esta asignatura de Practicum: Narrativa Digital.
En este caso, 
se trata del Trabajo Fin de Máster titulado "Podcasting y Transmedia: El Trasncasting" del autor y profesor David García Marín.

Concretamente, nos vamos a situar en el Capítulo 4 denominado "CONVERGENCIA MEDIÁTICA, HIPERMEDIA Y TRANSMEDIA" y más aún en el apartado que hace referencia a LA CONVERGENCIA DE MEDIOS (4.1) y a la FALACIA DE LA CAJA NEGRA (4.1.1).

Al principio se nos cuenta cómo un joven que creó un trabajo sobre imágenes online titulado “Blas es malo” para conseguir una misma representación visual terminó desencadenando una controversia internacional debido al enorme entorno comunicativo en el que nos encontramos.

LA CONVERGENCIA DE LOS MEDIOS
Para comenzar, haremos una breve aproximación a este término. Jenkins (2006) definió la convergencia de medios como el flujo de contenido a través de múltiples plataformas mediáticas, la cooperación entre distintas industrias de medios y el comportamiento migratorio de la audiencia. Dada la importancia de los/as consumidores/as, Jenkins (2006) en su obra Convergence Culture relaciona los términos convergencia mediática, cultura de la participación e inteligencia colectiva.  Desde su posición, afirma que la convergencia es el resultado en el ecosistema mediático actual de las producciones de las industrias culturales y las de los/as consumidores/as. En palabras de este autor: “Ninguno de nosotros puede saberlo todo; cada uno de nosotros sabe algo; y podemos juntar las piezas si compartimos nuestros recursos y combinamos nuestras habil
idades” (2006). A mi parecer, es importante tener en cuenta la participación como herramienta de aprendizaje, ya que el conocimiento no se haya en una única persona, por eso es importante la participación activa, así como las relaciones y conexiones continuas entre todos los miembros para llegar a la construcción del conocimiento o la inteligencia colectiva (Pierre Lévy, 2004 citado en Jenkins, 2010). Por ello, esta propuesta se sustenta en una serie de principios basados en los propuesto por Siemens (2004) como por ejemplo, que el aprendizaje y el conocimiento varían en función de la diversidad de opiniones, que contribuyen a que el proceso se enriquezca.

Continuando en este mismo hilo, Jenkins (2006) admite que la convergencia no solo opera en el campo de la producción de contenidos, sino en otras esferas como la tecnológica. Pero esto no queda aquí, Scolari (2008) vas más allá y recoge cuatro dimensiones sobre la convergencia mediática ¿Cuáles?
  1. La convergencia empresarial. Relacionada con la concentración de empresas y la diversificación mediática dentro de un mismo conglomerado empresarial.
  2. La convergencia tecnológica. Determina que aquellos contenidos de diferente naturaleza y que presentan distintos lenguajes (audiovisuales, textuales, icónicos, etc) se pueden producir, distribuir y consumir en un mismo dispositivo como  consecuencia de su traducción a un alfabeto digital.
  3. La convergencia profesional. Implica la aparición de profesiones desconocidas (periodista multitarea y multiplataforma) hasta la llegada de la digitalización y la explosión del ciberespacio.
  4. La convergencia comunicativa. Manifiesta en las hibridaciones de lenguajes y narrativa (la infografía es un ejemplo).

    A todas ellas se incorporan otras propuestas por Jenkins (2006)
  5. La convergencia corporativa. Las empresas mediáticas aprenden a acelerar el flujo de contenidos a través de diferentes canales de distribución para multiplicar ingresos y expandir mercados.
  6. La convergencia popular. Los/as consumidores/as amplían sus destrezas para controlar mejor el flujo de los medios e interactuar con otros consumidores.
Ahora bien, volviendo a los consumidores – prosumidores, este trabajo nos relata que ya en la época predigital la gente contaba con las habilidades y estrategias necesarias para participar en el debate mediático común junto a las industrias de medios. Por ello, en palabras de Jenkins, Ford y Green (2015): “La cultura participativa cuenta con una historia muy superior al período de vigencia de tecnologías específicas o plataformas comerciales”. No obstante, cabría destacar que “No vivimos en una sociedad en la cual todos los miembros sean capaces de participar plenamente, donde los más pobres tengan la misma capacidad comunicativa que las élites más poderosas” (Jenkins, Green y Ford. 2015). Por ello, a mi parecer, estamos inmersos/as en una Divisoria Digital. Aunque el término es utilizado principalmente para referirse a la desigualdad entre los/as que tienen y los/as que no tienen acceso a Internet a través de las TIC, considero que hay otros motivos que originan esa desigualdad. Es decir, no se trata sólo de disponer o no de un ordenador y tener acceso a Internet, sino que la clave está en saber utilizarlo (dónde está la información, cómo buscarla, cómo guardarla…) y en la capacidad del usuario/a de comprender la información que puede encontrarse en la red y convertirla en conocimiento, para poder aplicarlo en cada situación. Lamentablemente, existen otras desigualdades ligadas al origen social, educativo, cultural y familiar que poseen las personas, contribuyendo de este modo a concebir la divisoria digital.

LA FALACIA DE LA CAJA NEGRA
Jenkins (2006) alza una crítica a la Falacia de la Caja Negra. En un principio, afirma que todo el contenido mediático consumido por nosotros/as, antes o después, fluirá a través de un solo dispositivo. Tal y como dice: “Una caja negra multiuso que nos servirá para representar todos los objetos culturales a los que queramos acceder”. 

No obstante, este autor va más allá y expone que la caja negra no está únicamente relacionada con los dispositivos, sino que también con otras tecnologías y dice así

“No sé si les ocurrirá a ustedes pero, en mi cuarto de estar, veo cada vez más cajas negras. Están mi vídeo, mi caja de cable digital, mi reproductor de DVD, mi equipo de sonido y mis videoconsolas (…). Y muchos de mis alumnos del MIT andan cargados de múltiples cajas negras: sus ordenadores portátiles, sus teléfonos móviles, sus iPods, sus Game Boys, y suma y sigue” (Jenkins, 2006)

En resumen, estamos rodeados/as de CAJAS NEGRAS.

De la Caja Negra ya venían hablando otros autores como Louis Althusser en su obra Ideología y aparatos ideológicos del Estado (1988). Louis afirmaba que la escuela era un aparato ideológico del estado para reproducir el sistema el cual rompe con el esquema de la “Caja Negra”. ¿Estáis de acuerdo con estas afirmaciones? ¡Os animo a que comentéis!

En la siguiente entrada comentaré el siguiente apartado que hace referencia a la NARRATIVA HIPERMEDIA.

¡Nos leemos!

REFERENCIAS: GARCÍA MARÍN, DAVID. Trabajo Fin de Máster: "Podcasting y Transmedia: El Trasncasting". UNED, Septiembre 2016.

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